Cuando Sara entró por la puerta del estudio, nos llamó la atención su gran timidez, pero sobre todo, nos sorprendió su gran parecido con una de nuestras compañeras, Belén, por lo cual en menos de cinco minutos dejó de llamarse Sara, para llamarse "Belencita".... ja,ja,ja.
Después de pasar por nuestra sección de peluquería y maquillaje, comenzamos a decidir el vestuario y estilismo que más le iba a nuestra pequeña modelo...
Fue fatástico: comenzaron las tranformaciones... que si ¡espera que le rizo el pelo!, que si ¡esta flor en la cabeza! que si ahora un gorrito... Y ¿Qué me dices si le ponemos esa puntilla en el cuello?
Sara, alias "Belencita", se implicó muchísimo y tal y como queríamos, sus poses fueron relajadas en todo momento. Bueno, hasta que se desató la locura que se produce tras el confeti....

Deseamos que Sara, se lo pasara tan bien como nosotros con ella.
¡Gracias por una sesión, muy, muy especial!













































